martes, 19 de julio de 2011

Nexo proteico entre envejecimiento y diabetes

La restricción calórica parece inducir a la longevidad en algunos organismos. Nature publicó un estudio que confirma que dos proteínas implicadas en este proceso también parecen estarlo en el de la diabetes.

Una investigación publicada en la revista Nature, explica cómo un consumo restringido de calorías puede aumentar la longevidad a través de la acción de un gen clave en el proceso de envejecimiento, el SIRT1. Este trabajo indica además que la proteína producida por este gen, la sirtuina1, unida a la acción de un regulador metabólico llamado PCG1-alfa, se encuentra implicada en la síntesis de glucosa en el hígado.

Científicos del Departamento de Biología Celular de la Universidad Johns Hopkins, en Baltimore, estudiaron a la sirtuina1 en los mamíferos; la versión equivalente de esta proteína en el gusano y la levadura ha demostrado estar implicada en la retraso del envejecimiento si se asocia a una restricción de la ingesta calórica. Lo que aún se desconoce es si la proteína provoca la misma respuesta en los mamíferos.

Este trabajo ha mostrado que en ratones sometidos a restricciones calóricas la síntesis de glucosa del hígado aumenta considerablemente debido a la acción de las proteínas sirtuina1 y PGC1-alfa, que también elevan su presencia al detectar la insuficiente cantidad calórica. Una vez que se alimentó a los ratones, los niveles de ambas moléculas descendieron y cesó así la producción de glucosa. Según el autor principal del trabajo, el español Pere Puigserver, "no es una coincidencia que las dos proteínas actúen ligándose una con otra y que sin la sirtuina1, la PGC1 no pueda fabricar la glucosa".

El propio Puigserver aisló y clonó en 1998 a la proteína PGC1, que controla la expresión genética en el hígado y otros tejidos. Además, esta proteína está implicada en la conversión de grasas a hidratos de carbono, especialmente cuando hay restricción dietética. Por otra parte, la sirtuina1 ayuda a otras proteínas a organizar el ADN. "Ambas son necesarias para que el hígado sintetice azúcar, por lo que servirían para desarrollar fármacos que controlen la glucosa en personas con diabetes".

Fuente:  Diario Médico

domingo, 5 de junio de 2011

Coenzima Q10: ¿Por qué no la descubrimos antes?

Las coenzimas Q o ubiquinonas son un grupo de coenzimas formadas por una quinona biológicamente activa, una cadena lateral de isoprenos, y una estructura química similar a la de las vitaminas E y K. La coenzima Q fue descubierta por el profesor Fred L. Crane y colegas del Instituto Enzimático de la Universidad de Wisconsin-Madison. Su estructura química fue dilucidada en 1958 por el Dr. D. E. Wolf y un grupo de investigación de los Laboratorios Merck conducido por el Dr. Karl Folkers.
 
La coenzima Q10 fue descubierta en 1957 por el Doctor Fred Crane de la Universidad de Wisconsin, quien en un principio no considero su descubrimiento de gran importancia hasta que poco a poco fue transcendiendo su influencia en el buen funcionamiento de todas las células de nuestro organismo.

El investigador británico R.A. Morton, llamó ubiquinona a la coenzima Q10 al comprobar su existencia en todas partes en donde hay vida. Ahora se sabe que es una quinona integrante del grupo de compuestos orgánicos cíclicos y forma parte integral las membranas de las mitocondrias, donde realiza su tarea principal que consiste en la producción del 95 % de la energía total (ATP), la molécula de energía básica de las células.

Se sabe que la concentración de contenido de coenzima Q10 no es uniforme en nuestro cuerpo y que hay células de ciertos órganos que la contienen en mayor cantidad que otras. Por ejemplo, el corazón y el hígado contienen una concentración relativamente mayor que el resto de los órganos.

Propiedades químicas 

Los diversos tipos de coenzimas Q pueden diferenciarse por el número de isoprenos que posee su cadena lateral. En la naturaleza se encuentran organismos con 6 unidades de isopreno (Saccharomyces cerevisiae), 8 (Escherichia coli) o 9 (Caenorhabditis elegans), o una combinación de 9 y 10 (Mus musculus). La forma de CoQ más común en humanos es la CoQ10, aunque también se pueden encontrar pequeñas trazas de Q9. Esta molécula se denomina también ubiquinona ya que es producida por prácticamente todos los organismos con metabolismo respiratorio. En las células, al ser un lípido, se encuentra distribuido en todas las membranas celulares llevando a cabo diversas funciones relacionadas con su capacidad redox, es decir, la capacidad de alternar una forma oxidada (quinona) con una forma reducida (quinol). Entre sus funciones destacamos un papel transportador de electrones de la cadena de transporte electrónico en la membrana interna mitocondrial, desde el complejo I (NADH-reductasa) o el complejo II (succinato deshidrogenasa), hasta el complejo III (coenzima Q - citocromo c reductasa). Además, también participa como receptor de electrones de la acil-coenzima A deshidrogenasa implicada en la (beta-oxidación de ácidos grasos) y de la dihidroorotato deshidrogenasa, enzima implicada en la (síntesis de nucleótidos). También se ha demostrado su implicación en la actividad de enzimas desacoplantes y en la apertura del poro mitocondrial y, por tanto, la regulación de la apoptosis. En otras membranas muestra una función antioxidante, ya sea de forma directa contra la formación de lipoperóxidos o de forma indirecta a través del reciclado de otros antioxidantes lipídicos como la vitamina E, o hidrosolubles como la vitamina C o ácido ascórbico. 

La coenzima Q10 es un catalizador vital muy importante en la producción de la energía que las células necesitan para subsistir. Si se rompe la cadena de energía celular, no habrá energía, y por lo tanto tampoco habrá vida. Es producida naturalmente por todas las células del cuerpo y es necesaria para la producción de ATP, el "combustible" de las células de todos los seres vivientes. Para que nuestro cuerpo pueda producir energía, se requiere de una complicada cadena de procesos bioquímicos. Dentro de esta cadena, uno de los químicos más importantes, es la coenzima Q10. 

Acción anti-envejecedora 

Se ha comprobado el papel que realiza la coenzima Q10, al retardar el envejecimiento celular, propiciando la oxigenación de las células, impidiendo su destrucción, y evitando la formación de radicales libres. La coenzima Q10 es una sustancia vital para nuestro cuerpo ya que frena y combate el envejecimiento de la piel y del organismo en general. La disminución en la concentración de dicha coenzima, es un factor desencadenante de la aparición de las primeras muestras de envejecimiento, ya que la enzima estimula la producción de energía de las células cutáneas y rejuvenece la epidermis. Ante una producción energética insuficiente observamos las primeras arrugas por lo que cualquier aporte extra de la coenzima Q10 aplicada de forma regular, contrarresta el envejecimiento de la piel haciéndola parecer más joven.

Efectos de la  CoQ10  

Encia sana y enfermedad periodontal
1. Estimula el sistema inmunológico; 2. Aumenta la energía corporal; 3. Incrementa la fuerza cardíaca; 4. Alivia la angina de pecho;  5. Protege contra los ataques cardíacos; 6. Permite la reducción de peso de forma natural; 7. Previene y cura la enfermedad periodontal; 8.  Reduce la presión arterial. 


En torno a la enfermedad periodontal, estudios realizados en los EE. UU., demostraron que aproximadamente el 25% de la población con edad superior a los 60 años, perderán todos sus dientes debido a esta patología, y que el 90 % de la población americana sufrirá de ella durante sus vidas.

Conclusión

Podemos obtener todos esos beneficios descritos, con sólo agregar este nutriente a nuestra dieta diaria.

sábado, 28 de mayo de 2011

Ejercicio, Envejecimiento y Calidad de Vida

La evidencia según la cual la actividad física regular extenderá la proyección de vida de un adulto uno o más años, puede derivarse de consideraciones antropológicas y de las comparaciones de personas con diferentes niveles ocupacionales o actividades recreativas.

Los estudios de atletas ayudan poco, porque tales individuos son estrictamente seleccionados por su tipo corporal. La tendencia secular ha sido “dibujar” la curva de mortalidad, en vez de incrementar la cantidad de gente muy anciana. 

Aunque una extensión de la proyección de vida es generalmente deseable, la recompensa es una perspectiva distante para los adultos jóvenes; el mejoramiento de la calidad de vida en la adultez y en la tercera edad es una razón, más que poderosa, para sugerirles que deberían volverse físicamente activos.  (Leer más)

Shephard, Roy J. Ejercicio, Envejecimiento y Calidad de Vida. PubliCE Standard. 27/01/2006. Pid: 585.  

jueves, 26 de mayo de 2011

Una hermosa sonrisa te hace ver más joven


Fisiológicamente, la sonrisa es la expresión facial a consecuencia de flexionar los  músculos cercanos a los extremos de la boca y alrededor de los ojos. En los humanos, es una expresión común que refleja placer o entretenimiento, pero también puede ser una expresión involuntaria de ansiedad o de muchas otras emociones.

El sonreír no solo cambia la expresión de la cara, sino que también hace que el cerebro produzca endorfinas que reducen el dolor físico y emocional y proveen una sensación de bienestar. A todos nos gusta recibir y compartir una sonrisa espontánea, ya que ella se traduce en términos de agrado de quien nos la ofrece. 

Cuando alguien quiere verse más jóven, acude al cirujano plástico para conseguir un aspecto más lozano. No obstante, el elemento clave para una apariencia juvenil, es la sonrisa ya que ésta refleja el estado de ánimo propio de una condición física saludable. Los rasgos de avejentamiento atribuidos a una persona, se producen a consecuencia de la disminución del tamaño de los dientes, por el acortamiento del tejido óseo o por la pérdida de masa muscular. 

Estas situaciones deben ser corregidas y así observamos que los implantes faciales, los liftings y los procedimientos de odontología cosmética, contribuyen a la consecución de una sonrisa hermosa y, consecuentemente, una apariencia más juvenil.


domingo, 22 de mayo de 2011

JUAN PABLO II Y LOS ANCIANOS


Mensaje a la Asamblea Mundial sobre  «Los problemas del envejecimiento de la población» (Organizada por las Naciones Unidas y celebrada en Viena. julio 1982)



Los aspectos benéficos de la vejez existen también. Es el tiempo en el que los hombres y las mujeres pueden recoger la experiencia de  toda su vida, hacer la separación entre lo accesorio y lo esencial,  alcanzar un nivel de gran sabiduría y de profunda serenidad. Es la  época en la que disponen de mucho tiempo, e incluso de todo su  tiempo, para amar el entorno habitual u ocasional con un desinterés,  una paciencia y una alegría discreta, de lo que tantos ancianos dan  ejemplos admirables. Constituye también, para los creyentes, la feliz  posibilidad de meditar sobre los esplendores de la fe y de orar más.

La fecundidad de estos valores y su supervivencia están unidos a  dos condiciones inseparables. La primera requiere de las mismas  personas ancianas que acepten profundamente su edad y estimen  sus posibles recursos. La segunda condición concierne a la sociedad  de hoy. Necesita hacerse capaz de reconocer los valores morales,  afectivos, religiosos que habitan en el espíritu y en el corazón de los  ancianos y necesita trabajar en favor de su inserción en nuestra  civilización que sufre un desfase inquietante entre su nivel técnico y  su nivel ético.

La ancianidad es algo venerable para la Iglesia y para la sociedad y merece el máximo respeto y estima. Ya el Antiguo Testamento nos enseña: «Álzate ante una cabeza blanca y honra la persona del anciano (Lev., 19, 32). «En los ancianos está el saber y en la longevidad la sensatez» Job, 12, 12). Por ello me inclino ante vosotros e invito a todos a manifestar siempre la reverencia afectuosa que merecen quienes nos han dado la vida y nos han precedido en la organización de la sociedad y en la edificación del presente. El severo mandamiento del Sinaí, «honra a tu padre y a tu madre», sigue en plena vigencia.

Levotiroxina y riesgo de fracturas en ancianos

Dosis altas de levotiroxina podrían estar relacionadas con un mayor riesgo de fracturas en pacientes ancianos, según un estudio publicado en BMJ. El estudio, con diseño de casos y controles anidados en una cohorte, utilizó datos de una población canadiense de 213.511 personas mayores de 70 años y al menos una prescripción de levotiroxina en un periodo de cinco años.

Se identificaron fracturas en 22.236 personas (10.4%). Los casos y controles se definieron en función de su consumo de levotiroxina como uso actual, uso reciente (interrumpido entre 15 días y 6 meses antes del inicio del estudio) o uso remoto (interrumpido más de 6 meses antes del inicio del estudio).

El uso actual de la levotiroxina se relacionó con un mayor riesgo de fracturas totales (OR 1.88 IC95% 1.71-2.05) y de fractura de cadera (OR 1.33 IC95% 1.19-1.48) comparado con el uso remoto. Además, las dosis medias y altas se asociaron con mayor riesgo de fracturas en comparación a las dosis más bajas. 

Los resultados sugieren que el tratamiento con levotiroxina está asociado a mayor riesgo de fracturas en personas mayores. Por ello, los investigadores han insistido en la importancia de ajustar las dosis a las variaciones que se producen con la edad, en virtud que los pacientes con hipotiroidismo son diagnosticados a temprana o mediana edad, y que sus requerimientos de tiroxina se reducen con la edad, a pesar que a menudo no se realizan cambios en las dosis de tratamiento. 

El editorial relacionado con este estudio, va en esta línea, y aunque critica que el estudio no aporte valores de TSH, señala la necesidad de monitorear regularmente los niveles de TSH sérica para evitar la supresión de la TSH, debido a las menores necesidades de tiroxina en ancianos.


sábado, 7 de mayo de 2011

Ingerir al menos 2 litros de líquido al día evita la aparición de arrugas en la piel

MADRID, 06 (EUROPA PRESS)

Ingerir como mínimo entre 2 y 2,5 litros de líquido al día es necesario para conseguir un buen estado de salud y una piel sana, puesto que lo que hidrata en una bebida es su contenido hídrico, evitando así que se vuelva apagada, áspera y más propensa a la aparición de arrugas por la pérdida de humedad y, en consecuencia, por la aparición de síntomas de deshidratación, como tirantez e irritabilidad.

Así lo ha asegurado la catedrática del departamento de Nutrición de la Facultad de Farmacia de la Universidad Complutense de Madrid y miembro del Comité Científico Asesor del Observatorio de Hidratación y Salud (OHS), Rosa María Ortega, quien ha indicado que una correcta hidratación repercute en el resto del organismo.

"Cuando tomamos una bebida, el agua que ésta contiene llega al estómago y desde ahí se distribuye a través de los vasos sanguíneos para llegar a los distintos órganos, incluyendo la piel", ha indicado la experta, quien ha matizado que tanto "el agua, como las infusiones, los refrescos, los zumos, los lácteos o los caldos hidratan el organismo y ayudan a mantener un aspecto saludable de la piel".

Así, cuando la piel está bien hidratada, posee "mayor elasticidad y está más protegida, por lo que es más resistente frente a cualquier agresión externa". Sin embargo, según Ortega, "cuando no se bebe lo suficiente se producen diversas alteraciones en el funcionamiento corporal y disminuye además la capacidad de protección de la dermis, ya que la piel ve alterado su equilibrio hídrico y no ejerce adecuadamente sus funciones protectoras y reguladoras".

De cara a la primavera y el verano hay que "extremar" el cuidado de la dermis, ya que en estas estaciones se ve sometida a condiciones "más extremas", como son las altas temperaturas, la exposición al sol y la sudoración excesiva. "El rostro, el cuello, las manos y los antebrazos son las partes del cuerpo que más se resienten durante estos meses", ha destacado.

Por ello, para lucir una piel bonita y sana durante el verano, la OHS recomienda beber de forma continuada a lo largo del día, aunque no se tenga sed; llevar a mano una botella de la bebida favorita; comer frutas, verduras y hortalizas que también contribuyen a la hidratación por su alto contenido en agua; evitar el alcohol; utilizar productos de uso tópico para hidratar la piel desde fuera; intentar no tomar el sol entre las 12 y las 4 de la tarde y usar siempre protección solar con filtro UVA y UVB.